
Quiénes somos
A qué nos dedicamos, cómo se trabaja en una casa que no es la nuestra y por qué preferimos decirte que no antes que darte una fecha que no vamos a cumplir.
Pintores en Orkoien y en toda la comarca
Somos pintores y trabajamos en Orkoien, en los concejos de las cendeas de alrededor y en toda la comarca de Pamplona, tanto en vivienda como en zonas comunes, negocios y naves. Pisos, chalets y adosados, fachadas, portales y garajes de comunidad, locales, oficinas, bares y almacenes. También lacamos puertas y armarios, alisamos gotelé y colocamos papel pintado.
Lo que nos diferencia no es el oficio, que es el de siempre, sino cómo se llega al precio. Antes de dar ningún número vamos a verlo, y no como formalidad: es donde se decide la mitad del presupuesto. Trabajamos en la zona, así que quedar es fácil y la visita se hace pronto, incluso por la tarde. Ni la visita ni el presupuesto se cobran, y tampoco si después nos dices que no.
Cómo se trabaja en una casa que no es la tuya
Pintar tiene una parte de oficio y otra que es simplemente respeto por la casa de otro. Lo segundo se nota antes que lo primero: en si se cubre el suelo entero o solo el trozo donde se está trabajando, en si se sacan los muebles de la pared o se pinta esquivándolos, en si se desmontan los mecanismos y los tiradores o se pinta alrededor, y en cómo se queda todo al final de la jornada cuando quien vive allí vuelve a casa.
La parte de oficio está casi toda antes de abrir el primer bote. La preparación del soporte es lo que decide si dentro de cinco años la pared sigue igual o empieza a fallar por los mismos sitios: tapar bien los agujeros y esperar a que sequen, lijar, sanear lo que no agarra, sellar las fisuras y poner imprimación donde el soporte la pida. Es lo que no se ve en la foto del antes y el después, y es donde se van la mitad de las horas de un trabajo bien hecho.
Y luego está el calendario, que casi nunca lo pone quien pinta. En una vivienda lo marca si está vacía o habitada. En un comercio, tu día de cierre. En una oficina, el fin de semana. En una nave, vuestra parada de producción. Y en un exterior, la ventana de temperatura, que aquí es amplia pero se llena pronto. Por eso lo primero que preguntamos casi nunca es el color.
Nada de esto es un discurso: es lo que separa un trabajo que aguanta de uno que a los dos años pide repaso. Y como no todo el mundo lo cuenta, preferimos decirlo aquí para que sepas qué estás comparando cuando pidas presupuesto a varios sitios.
Seis cosas que no negociamos
Te cobramos lo que pone el presupuesto
Ni un euro más. Ahí va todo lo que vamos a hacer y lo que no entra, y ese es el importe que pagas al terminar. No hay extras que asomen al final ni conceptos que aparezcan cuando ya no puedes dar marcha atrás. Y si en mitad del trabajo sale algo con lo que no se contaba, se para y se habla antes de tocarlo.
Vamos a verlo antes de dar un precio
Y no es una formalidad: es donde se decide el número. Se miran las paredes con la luz de lado, los techos, los rincones y la carpintería. Como trabajamos en la zona, quedar es fácil y la visita se hace pronto, incluso por la tarde.
Trabajamos aunque no estés
Con una llave o alguien que abra, los colores cerrados por escrito y un teléfono al que escribirte, la obra se organiza sin problema aunque esos días no puedas estar. Te mandamos fotos al final de cada jornada. Lo que no hacemos es decidir acabados por nuestra cuenta.
Si pintar no arregla el problema, lo decimos
Una humedad viva, un paramento que rezuma o un revoco que suena hueco no se resuelven dando color por encima. Antes de cobrar por algo que sabemos que va a reaparecer, preferimos quedarnos sin el trabajo y decirte a quién llamar.
Las fechas que damos son las que hay
Te decimos la semana real en la que podríamos empezar, no una estimación para engancharte. Si tienes un plazo que cumplir, dínoslo y te contestamos con sinceridad en lugar de darte largas y ajustar sobre la marcha.
Y si aún aguanta un par de años, también
Si al mirar tu vídeo sale que la pared tiene un par de años por delante, te lo diremos y no habrá presupuesto. Adelantar un trabajo que no toca no le sirve a nadie, y a ti menos que a nosotros.
¿Lo vemos?
Déjanos tus datos y cuéntanos qué hay que pintar. Cuadramos cuándo nos pasamos y de ahí sale el presupuesto, detallado y sin coste.