
Lacado de puertas y armarios en Orkoien
Lacamos puertas, armarios, rodapiés y marcos en Orkoien y su entorno, casi siempre dentro del mismo encargo de pintar la casa. Aquí el presupuesto es de los más rápidos, porque se cuenta por piezas y no por metros.
Aquí no se miden metros, se cuentan piezas
Un lacado se presupuesta contando: cuántas hojas de puerta, cuántas caras de cada una, cuántos marcos, cuántos metros de rodapié y cuántas puertas tiene el armario. Por eso es de los encargos que antes se cierran, y de los que menos margen de sorpresa tienen: no depende del estado oculto de una pared, depende de piezas que están a la vista y se pueden contar una por una.
Lo único que hay que mirar con algo de cuidado es qué material y qué acabado tienen ahora, porque una puerta de madera barnizada, una plastificada y una ya lacada de fábrica no se preparan igual. Eso se comprueba en un minuto pasando la uña por el canto, y es de las cosas que aprovechamos para mirar cuando vamos a ver el resto de la casa. A partir de ahí, el número que te demos es el número que vas a pagar.
- Presupuesto rápido: se cuentan piezas, no se miden metros
- Comprobación del material y del acabado actual, que es lo único que cambia el trabajo
- Desmontaje de manillas, bisagras, cerraduras y topes, que nunca se pintan puestos
- Lijado, masillado de golpes y desconchones e imprimación específica según el soporte
- Aplicación a pistola siempre que se pueda, que es lo que deja el acabado sin marca de brocha
- Remontaje de herrajes, ajuste de cierre y limpieza de restos antes de irnos
Cuándo se plantea lacar en vez de cambiar
Estos son los casos en los que lacar sale claramente a cuenta:
- Las puertas de madera oscura de los años ochenta y noventa, que oscurecen todo el pasillo
- Se pinta la casa entera de claro y la carpintería vieja canta más que antes
- El armario empotrado está bien de estructura pero las puertas están anticuadas
- Los rodapiés y los marcos tienen golpes y marcas de años de rozar
- Cambiar las puertas por unas nuevas cuesta bastante más de lo que se piensa
- Se quiere unificar en blanco toda la carpintería de la vivienda, que hoy va por libre
De contar las puertas al lacado terminado
Se empieza contando piezas en vez de midiendo metros, y por eso el precio sale rápido.
Nos dices cuántas piezas son
Cuántas hojas de puerta, si entra algún armario y cuántos metros de rodapié, más o menos. Con eso ya podemos ir haciéndonos una idea por teléfono. Si no quieres contarlas, no pasa nada: se cuentan en la visita.
Lo vemos y miramos el canto
En la visita se comprueba lo único que puede cambiar el trabajo: qué material es y qué acabado tiene ahora. Se pasa la uña por el canto y se mira si hay golpes o zonas hinchadas. Suele ser cuestión de minutos, y muchas veces se aprovecha la misma visita del resto de la casa.
Recibes el precio desglosado
Por elementos: hojas, marcos, armario y rodapié, cada uno con su número. Así puedes hacerlo todo o quedarte con una parte. Como aquí no hay estado oculto que valorar, el presupuesto es firme y no lleva letra pequeña.
Se desmonta y se prepara
Manillas, bisagras y cerraduras fuera, que lacar con los herrajes puestos se nota siempre. Lijado completo, masillado de los golpes, y una imprimación elegida según lo que haya debajo. Esta parte es la que decide si dentro de cinco años sigue liso o empieza a saltar por los cantos.
Se laca y se remonta
A pistola siempre que se pueda, que es lo que deja el acabado uniforme y sin marca de brocha. Respetando los tiempos de secado entre manos. Después se vuelven a montar los herrajes, se comprueba que todas las puertas cierran bien y se limpia todo.
De qué depende el precio de lacar
- Cuántas piezas hay. Es lo primero y lo más sencillo de contar. Cada hoja de puerta tiene dos caras y su marco, y un armario de cuatro puertas es prácticamente otro encargo dentro del encargo. Los rodapiés van por metros. Cuantas más piezas, mejor precio por unidad, porque el montaje del sistema se paga una vez.
- Qué hay debajo. Una puerta ya lacada o pintada en claro pide poco más que un lijado de agarre. Una de madera con barniz brillante antiguo pide bastante más lijado y una imprimación específica. Y una plastificada necesita un tratamiento aparte para que el lacado agarre, porque sobre plástico liso no se sujeta solo.
- El estado de las piezas. Golpes en los cantos, esquinas comidas por el roce del pasador, agujeros de una manilla que se cambió de sitio o zonas hinchadas por humedad piden masillado y reconstrucción antes de nada. Es lo único que puede mover el presupuesto y por eso pedimos la foto del canto de cerca.
- Dónde se hace el trabajo. Lo habitual es lacar en la propia vivienda, protegiendo bien y trabajando con las hojas descolgadas. Cuando son muchas piezas o se busca un acabado muy fino, compensa llevarlas a taller y traerlas terminadas. Se decide contigo, porque lo primero molesta menos y lo segundo suele quedar mejor.
- Si se hace a la vez que la pintura. Si ya estamos pintando la casa, lacar la carpintería sale bastante mejor: la protección está puesta, el andamiaje de trabajo montado y no hay que volver otro día. Es el motivo por el que casi todo el lacado que hacemos va dentro de un encargo de pintura, y merece la pena juntarlo.
Lacados en Orkoien y en los pueblos del entorno
La carpintería en blanco se pide en toda la zona, y es el encargo que más se cierra por mensaje.
Trabajamos en Orkoien y en los pueblos de alrededor: Arazuri, Ororbia, Ibero, Asiáin, Izu, Ízcue, Olza, Lizasoáin y el resto de los concejos de las cendeas de Olza e Iza. También en Pamplona, Barañáin, Zizur Mayor, Berriozar, Burlada, Villava y en el resto de la comarca. La lista no es cerrada: si tu pueblo no aparece, pregúntanos igual.
Preguntas sobre lacar puertas en Orcoyen
Porque no depende de nada oculto. En una pared, el precio lo decide el estado del soporte, y eso hay que mirarlo con calma. En un lacado se cuentan piezas: hojas, marcos, armario y metros de rodapié. Lo único que hay que comprobar es qué acabado tienen ahora, y eso se ve pasando la uña por el canto. Por eso es de los encargos que antes se cierran, y por eso el número no se mueve luego.
Sí, y es prácticamente lo que más nos piden. La madera oscura y el barniz antiguo se preparan con lijado e imprimación específica y admiten perfectamente el lacado en blanco. Lo único que hay que saber de antemano es que sobre un tono muy oscuro suele hacer falta una mano más para que el blanco quede parejo, y que las vetas muy marcadas pueden seguir insinuándose si no se sella bien. Se sella bien.
Durante los días de trabajo las hojas están descolgadas y no, no se pueden usar. Por eso solemos organizarlo por zonas: primero una parte de la casa y luego la otra, para que siempre tengas puertas donde te hacen falta, sobre todo en baños y dormitorios. Si la vivienda está vacía se hace todo de una vez y se acaba antes. Se habla al cerrar la fecha.
Casi siempre lacar, y no por poco. Cambiar puertas no es solo el precio de la hoja: es el marco, los herrajes, el ajuste y el trabajo de carpintería, y en una vivienda con seis o siete huecos la diferencia se nota mucho. Lacar tiene sentido cuando la puerta está sana de estructura, aunque esté fea o anticuada. Si una hoja está alabeada o comida por humedad, esa sí conviene cambiarla, y te lo diremos.
Claro. El presupuesto va desglosado por elementos justamente para eso: hojas, marcos, armario y rodapiés por separado. Mucha gente empieza por el armario empotrado, que es lo que más canta, y deja las puertas para cuando pinte el resto de la casa. Lo que sí te diremos es si el blanco nuevo va a desentonar mucho con lo que se quede, para que lo decidas sabiéndolo.
¿Cuántas puertas son?
Dinos cuántas hojas hay y si entra algún armario, y quedamos para verlo y cerrarte el precio.