Quitar gotelé en Orkoien

Quitar gotelé en Orkoien

Quitamos gotelé y alisamos paredes en Orkoien y en los pueblos de alrededor, normalmente como paso previo a pintar la casa entera. En la visita hacemos una prueba de agua sobre un palmo de pared: en cinco minutos se sabe si el gotelé es de temple o de plástico, que es lo que decide la obra entera.

✓ Recibido. Te escribimos hoy mismo para cuadrar cuándo nos pasamos a verlo.

Todo depende de una prueba que dura cinco minutos

Dos paredes que se ven exactamente iguales pueden dar dos obras completamente distintas. Si el gotelé está dado al temple, se moja, se hincha y se retira con espátula con relativa facilidad. Si está dado con plástico, no absorbe agua, hay que ir a lija o a llana de forma mucho más lenta, y el trabajo se multiplica. A ojo no hay manera de distinguirlos: hay que mojar y rascar.

Por eso, cuando nos escribes por gotelé, lo primero que hacemos es quedar para pasarnos. Se moja un palmo de pared en una zona discreta, se espera un poco y se rasca. En cinco minutos se sabe de qué estamos hablando, y a partir de ahí el presupuesto ya es firme. Es una visita corta, no cuesta nada y te evita el problema clásico de este trabajo, que es aceptar un número dado a ojo y que luego no cuadre.

Quitar gotelé en Orkoien
  • Prueba de agua en la visita, antes de dar ningún precio, y sin coste
  • Te decimos si es temple o plástico y qué supone cada caso, con la pared delante
  • Protección total de suelos, muebles y rodapiés: alisar ensucia mucho más que pintar
  • Retirada del gotelé, plastecido en varias manos y lijado hasta dejar el plano limpio
  • Comprobación con luz rasante antes de imprimar, que es donde se ven los defectos
  • Imprimación de fondo y dos manos de acabado sobre la pared ya lisa

Cuándo compensa alisar y cuándo no

Estos son los casos en los que alisar tiene sentido, y alguno en el que no:

  • Se va a pintar la casa entera y se quiere aprovechar para dejar las paredes lisas de una vez
  • La vivienda está vacía, que es cuando alisar sale mejor y molesta menos
  • El gotelé está muy marcado y engancha polvo, sobre todo en pasillos y salón
  • Se quiere poner papel pintado o un acabado fino, que sobre gotelé no se puede
  • Solo se busca refrescar el color y el presupuesto es ajustado: entonces quizá no compense
  • Hay humedad activa en esa pared: ahí lo primero no es alisar, es resolver el origen

De la prueba de agua a la pared lisa

Todo arranca mojando un palmo de pared y rascando. Hasta que no se hace eso, no hay presupuesto.

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Nos llamas y quedamos para la prueba

Es una visita corta y no cuesta nada. Solo necesitamos poder mojar un palmo de pared en una zona discreta, así que dinos en qué estancias es y cuándo te viene bien. Es lo único que separa un presupuesto serio de un número dado a ojo.

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Sabemos si es temple o plástico

De ahí sale la obra entera: cuántos días, cuánta suciedad, cuánto plaste y qué precio. Te lo contamos en ese momento y con claridad, incluido el caso incómodo de que sea plástico y salga bastante más caro de lo que esperabas.

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Recibes el presupuesto en firme

Con el alisado y la pintura separados para que veas cuánto pesa cada cosa. Si alisar toda la casa se te va de presupuesto, te proponemos hacerlo solo en las estancias que más se ven y pintar el resto tal cual. Es una opción legítima y la planteamos nosotros.

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Se protege y se retira

Protección de suelo y muebles a conciencia, porque esto ensucia mucho más que pintar. Después se moja y se retira el gotelé por paños, sin correr, dejando la pared limpia de material suelto antes de empezar a plastecer.

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Se plastece, se lija y se pinta

Varias manos de plaste con lijado entre ellas, hasta que la pared aguanta la prueba de la luz rasante. Solo cuando el plano está limpio se imprima y se dan las dos manos de acabado. Saltarse el lijado fino es lo que hace que un alisado se note para siempre.

Por qué alisar cuesta el doble en unas casas que en otras

  • Si es temple o plástico. Es el factor que decide todo lo demás, y el motivo de la prueba de agua. El temple se ablanda y sale; el plástico no absorbe y hay que trabajarlo en seco, mucho más despacio. La misma pared puede llevar el doble de horas según lo que tenga puesto, y no hay forma de saberlo mirando.
  • Cuánto relieve tiene el gotelé. No todos son iguales. Un gotelé fino y aplastado se alisa con menos plaste que uno muy grueso y de pico alto, que obliga a rellenar más y a dar más manos hasta conseguir un plano. En la foto se aprecia algo, pero de cerca es donde se ve de verdad.
  • Cómo esté la pared debajo. A veces el gotelé está tapando algo: grietas viejas, parches de una instalación, un tabique de mala calidad. Cuando se retira aparece y hay que resolverlo antes de alisar. Es la parte que se avisa siempre en el presupuesto como posible, porque hasta que no se rasca no se sabe.
  • Si está vacía o hay gente viviendo. Aquí pesa más que en un trabajo de pintura normal. Alisar genera mucho polvo y mucho residuo, y con muebles dentro hay que proteger, mover y limpiar constantemente. En una vivienda vacía se va del tirón y sale bastante mejor.
  • Cuánta superficie entra. Alisar solo el salón o alisar la vivienda completa cambia el precio por metro, porque la protección, el montaje y la limpieza final se pagan una vez. Si estás pensando en hacerlo por fases, merece la pena calcular las dos opciones antes de decidir.

Alisamos paredes en Orkoien y su entorno

El gotelé está repartido por toda la comarca, y en cada casa se comporta de una forma distinta.

Trabajamos en Orkoien y en los pueblos de alrededor: Arazuri, Ororbia, Ibero, Asiáin, Izu, Ízcue, Olza, Lizasoáin y el resto de los concejos de las cendeas de Olza e Iza. También en Pamplona, Barañáin, Zizur Mayor, Berriozar, Burlada, Villava y en el resto de la comarca. La lista no es cerrada: si tu pueblo no aparece, pregúntanos igual.

Preguntas sobre quitar el gotelé en Orcoyen

Porque los metros son lo de menos en este trabajo. Lo que decide el precio es si el gotelé está dado al temple o con plástico, y eso solo se sabe mojando un trozo y rascando. La diferencia entre un caso y otro puede ser el doble de horas sobre la misma pared, así que cualquier número dado antes de la prueba sería mentira o sería un precio inflado por si acaso. Ninguna de las dos cosas nos parece bien, y como estamos cerca, quedar y comprobarlo cuesta menos que discutirlo.

Si tienes curiosidad, sí, y es sencillo: se moja bien un palmo de pared en una esquina poco visible, se deja actuar unos minutos y se rasca con una espátula o con lo que tengas a mano. Si el material se hincha y sale en tiras, es temple. Si el agua resbala y no pasa nada, es plástico. No hace falta que lo hagas, porque la haremos igual en la visita, pero si la has hecho ya vamos con media conversación adelantada.

Se puede pintar encima perfectamente, y a veces es lo sensato. Si lo que buscas es cambiar el color y el gotelé no te molesta especialmente, pintarlo sale bastante más barato y queda bien. Alisar tiene sentido cuando te importa el acabado liso, cuando vas a poner papel pintado o cuando el relieve está tan cargado de manos de pintura que ya no se limpia. Te diremos abiertamente si creemos que en tu caso no compensa.

Bastante, y conviene saberlo antes. Retirar gotelé genera restos húmedos y el lijado posterior genera polvo fino que se mete por todas partes si no se protege bien. Nosotros protegemos suelos, muebles y accesos, y limpiamos al terminar, pero si puedes vaciar la estancia o directamente hacerlo con la casa libre, el resultado y la convivencia mejoran mucho. Es el trabajo más sucio que hacemos.

Paramos y te lo enseñamos con una foto antes de seguir. Una grieta antigua estable se sella y se sigue sin más. Una humedad activa es otra cosa: alisar y pintar encima de una pared que sigue mojándose es tirar el dinero, porque en unos meses vuelve a asomar. En ese caso te lo decimos claro, aunque suponga parar el encargo, y te explicamos qué habría que resolver antes.

¿Hacemos la prueba?

Dinos en qué estancias es y cuándo te viene bien, y nos pasamos a mojar un trozo de pared. No cuesta nada.

✓ Recibido. Te escribimos hoy mismo para cuadrar cuándo nos pasamos a verlo.